¿Las feministas?

Trabajando, voy corriendo. Atiendo rapidito, a ratos hay mucha gente y poco tiempo. A última hora una mujer, unos cincuenta años, no llegará, cuarenta y tantos, qué tal estás, bien, qué tal el día, agotada ya, sin parar, qué ganas de llegar a casa, sí, ¿verdad?, y mira que cuando llegue tengo una lavadora por colgar y no sé cuántas cosas más, que si cena, que si plancha, que cuando decides acostarte es porque decides acostarte, que la casa nunca se acaba, ¿verdad?, pues sí, ya te digo, si es que, entre trabajar dentro y trabajar fuera, nos han engañado –y hasta ahí sin escuchar el final de la frase pensaba que podía estar de acuerdo– las feministas.

¿Perdona? Voy tan corriendo, tengo que atender al siguiente, y al siguiente, y al siguiente, y estoy tan atónita, que ya me he puesto a hacer otra tarea y se me pasan los breves primeros segundos de oro para responderte. ¿Las feministas?

Yo quiero trabajar, lo que pasa es que quiero amar mi trabajo y no alimentar a un sistema de productividad y estadísticas a veces deshumanizado. Yo quiero cotizar pero además de mi jornada completa necesito horas al día para cuidarme, alimentarme, para mantener mi vida en orden, lo básico. Y para lo otro básico, el arte que me alimenta el alma, porque la mayoría de las veces el agotamiento me fulmina por las noches en horizontal sin que llegue a coger ni boli ni cuaderno y sin abrazarme locamente a la guitarra. Además, antes o después de atender a personas en mi trabajo, también necesito tiempo para atender a los míos, a los pequeños, a los mayores, a los que caminan de mi mano, para amarles sin prisa y con paciencia. Necesito la solución a esa ecuación mágica: el tiempo necesario, el dinero justo y digno. Cada uno tendrá sus expectativas pero, lo prometo, en cuanto a las mías en materia económica, no hablaría de barbaridades.

¿Las feministas?

Perdona, mujer. No nos ha engañado nadie nuevo, ni nos han engañado ayer. Nos sigue engañando el capitalismo, que es patriarcal, y nos sigue engañando el patriarcado, que es absolutista. Nos siguen engañando tan bien, que te crees que han sido las feministas.

 

#yonecesitoinmediatamenteunarevoluciónsalvaje

 

Salvaje (directo Teatro Barakaldo).

Foto: Juan León

© Iratxe Mugire

Yo te creo, hermana, #yotecreo

Yo te creo, hermana. ¿Cómo no creerte? Todas conocemos al patriarcado. Todas hemos sido en algún momento de nuestra vida de alguna forma violadas, humilladas, desestimadas. Y esto no deja de ser el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición aparentando ser Justicia del siglo XXI.

Patriarcado, no te sirven los disfraces, te conocemos de hace tiempo. Tú nos quemaste por brujas, por llevar al diablo dentro y al pecado en nuestra carne. Nos sigues juzgando y exponiendo al juicio público por lo mismo, cuatro siglos después. Patriarcado, tienes miedo de bajarte del poder, de renunciar a tu privilegio de disponer de un sistema judicial hecho a la medida de tus pulsiones insanas, tienes miedo de ser desmontado, se te llena la boca con leyes y ministerios de igualdad que no estás dispuesto a permitir, tienes miedo de no tener a quien someter, de trabajar con una hermana codo con codo, de respetar a tu madre, de cuidar a tus hijas e hijos.

Hombres depredadores, no os merecéis el nombre de manada. No existe sobre la faz de la tierra animal tan cruel como el humano.

Tú, opinante machista, mortal indeciso, juez, abogado, periodista. Si no sabes distinguir una violación, no sabes distinguir el amor.

Yo te creo, hermana. Porque yo soy tú, porque todas nosotras somos tú, porque nuestros hermanos, los hombres que sí aman, los hombres a los que también les dueles, también son nosotras y tú.

Nosotras sí somos manada. Y el elemento cohesivo es amor. Y el elemento transformador es amor. Nosotras sí somos manada, hermana, y estamos con los colmillos fuera.

Ésta es mi Salvaje, ésta es mi manada.

Foto: Juan León

© Iratxe Mugire

#yotecreo
#yositecreo
#yositecreohermana
#nosotrassisomosmanada
#lamanadasomosnosotras
#todassomosuna

Barkatu, Ama Lur · Lo siento, Madre Tierra

BARKATU, AMA LUR    LO SIENTO, MADRE TIERRA

Y que aún no hayamos entendido, que Tú, Nosotras, Nosotros, cada pequeña vida, somos la misma cosa. Me duele tu corteza mi piel, tus pulmones mis árboles, cada parte de mí encarcelada, reprimida, calcinada, me duelen mis vísceras tus entrañas, mi magma tu alma, me dueles, me duele mi Ser Humano, me duelen los Monstruos que de alguna manera son mi espejo, los Semidioses que juegan a matar en tantas formas y variantes, porque estamos hechos de la misma materia. Me duele la rabia del mundo humano, rabia que no tienen ni los árboles, ni cada pequeña vida que te puebla, Madre Tierra. Este montón de llanto atragantado en mi tráquea. Este buscar dónde dar las gracias hasta en el infierno, dónde sentir amor, para seguir viviendo y confiando en los grandes corazones entre los humanos. En que podemos sembrar nuevas formas de vida. En que por favor podamos. En que nos duela tu corteza, nuestra piel, tus pulmones, nuestros árboles, cada parte nuestra encarcelada, reprimida, calcinada, nuestras vísceras tus entrañas, nuestro magma tu alma, en que nos duela, nos duela profundamente el Ser Humano y nuestros Monstruos, este montón de llanto atragantado, y deseemos decidamos vivir como tú nos muestras. 

Foto: Juan León

© Iratxe Mugire

Hotz · directo en el Teatro Barakaldo

Maiatzaren 14a egun berezia zen energetikoki, aurretik. Egun hori eskeini zigun Barakaldo Antzokiak, egun hori aukeratu genuen kontzertu berezi bat gauzatzeko.

Toqué las tablas y fui yo, otra vez, con quince años, subiéndome por primera vez a ellas, a ésas mismas, cantando templada, firme, con mi guitarra, y minutos después, después de acabar y desaparecer por la esquinita del telón, temblando durante mucho rato sin control. Este 14 de mayo les supliqué memoria, les supliqué calma por osmosis, me ayudaron, y aun así en algunas canciones tuve temple y en otras temblé como si fuera la primera vez que se apagaba la luz para que mi música sonara en el Teatro Barakaldo. No era la primera. Era sólo la segunda. Y me faltaba costumbre. Y se me derramaba la emoción. Y agradezco al universo que la emoción tenga materia y se palpe, que la palparais, que palpara yo la vuestra, que sostuviéramos esa emoción conjunta, creándola segundo a segundo, entre tablas y butacas, entre ojos, corazones, piel latiendo, y gracias, y gracias, y gracias por estar ahí, familia y desconocidos con el empeño de escuchar que hizo que os conociera, que nos conociéramos, gracias por este calor con chispas que me mantiene en el camino. 

Hotz, directo en el Teatro Barakaldo, 14 de mayo de 2017.

Vídeo: Al Borde films

© Iratxe Mugire

No caeré en la tentación de odiarte

Caeré en la tristeza, caeré en la rabia, caeré en la indignación de ver violencia, y violencia justificada. Caeré en el llanto porque el mundo siga siendo este lugar donde destruir lo sagrado de la vida. Pero, a ti que hoy me miras distinto, a ti que eres tan pueblo como yo, tan marea como yo de la vida y de la muerte, por más que justifiques la violencia institucional, la represión de una dictadura disfrazada de lo que se quiera disfrazar tan bien o tan mal como el lobo de Caperucita tumbado en la cama, a ti, no caeré en la tentación de odiarte. Se te olvida que hace dos días nuestra sangre fue sangre de Guerra Civil, que me delataste, que nos delatamos, que nos hemos torturado, que me violaron y me mataron delante de mis hijos, que ni tú ni yo ganamos, que los dos salimos perdiendo, y que parte de nosotros no aprendió nada de esto. Se te olvida que la guerra no acabó en el 39, se te olvida que hemos seguido haciéndonos daño, que en realidad esa guerra nunca acabó. Pero se te olvida, también se te olvida que parte de nosotros sí aprendió algo de aquello, o es que antes de aquello ya lo sabía. Se te olvida que, igual que se delataron y traicionaron hermanos a hermanos, familias de diferentes bandos se dieron cobijo y actuaron en plena guerra, en pleno odio, en plena destrucción, desde el único lugar desde donde el ser humano debería poder actuar. Desde el amor es desde donde se actúa cuando prima más la integridad de tu salud y de tu vida, mi respeto por tu cuerpo, por tu visión del mundo distinta a la mía y por tu libertad de decisión actuando a la vez, recíprocamente, con amor y respeto hacia mí; cuando prima más todo esto que mis ideas políticas y un ejercicio de poder al servicio de algo tan volátil como la mente.

No caeré en la tentación de odiarte aunque hoy justifiques una violencia institucional que, realmente, nunca se tomó un respiro; porque alguna vez hemos sido vecinos, amigos, compañeros de carrera, porque alguna vez nos hemos reído juntos, porque alguna vez has llorado y te he abrazado, porque alguna vez me ha dolido lo que a ti te ha dolido y me he alegrado por lo que también tú lo has hecho. No caeré, aunque tú lo hagas, en la tentación de odiarte al servicio de quienes nos mediatizan para que nos odiemos. Ésos nunca se acordarán ni de ti ni de mí. Ni les dolerá durante siglos el agujero negro de ese odio por el que hicimos y nos hicimos daño, ni les engrandecerá el amor y el respeto ejemplar que pudimos tenernos como seres humanos hechos de carne, hueso y alma conviviendo, aunque a una pregunta sobre cómo convivir tú le dijeras no y yo le dijera sí. Ésos no te tendrán en cuenta en su olimpo. Tu quizás seguirás enjaulado en esta jaula que tanto esfuerzo pone en parecer otra cosa, seguirás quizás trabajando en precario y en exceso, quizás sin tiempo para criar a tus hijos ni para cuidar a tus mayores, quizás sin valor de escuchar a tu alma y aportar tu rayo de luz al mundo, quizás creyéndote que el problema de este país (del que tú quieras) es otro.

Una vez más, y éste será mi mantra, sólo el amor puede abrir y ser camino.

Foto: Juan León

© Iratxe Mugire

Estoy gritando desde mi placenta

Lo siento, Tierra, Madre, Mundo, Universo. Tenemos la conciencia, la luz, la capacidad de amar en nuestra mano, y decidimos estar locos.

Busco fotos de un viaje a Barcelona, en abril de 2004, de carrete, de cámara de usar y tirar. Al paso me encuentra a mí ésta, una que apenas recordaba, que desde un túnel en el tiempo guardaba mensajes para hoy en una pared, no sé si del Borne, no sé si de Gràcia. “Creatividad. Conciencia. Educación. Cultura. Virtud. Comunicación. Expresión.Sabiduría. Respeto. Vida. No sólo gris”. 

Estoy gritando desde mi placenta. ¿Me escuchará alguien desde la suya? (Fetuak)

Sólo el amor, sólo el amor puede abrir camino.

Foto: Iratxe Mugire

© Iratxe Mugire

Bidai on, aitite

Bidai on, aitite, Mugire. Zauden tokian (badakit, unibertso honetan ez dago mugarik, ez leku ez denborarik), bakea aurki dezazula. Hemen (eta ez, ez dago ez leku ez denbora mugarik), bizitzen jarraituko dugu zure omenez. Eskerrik asko, nire zuhaitzaren adar. Eskua ematen jarraituko dizut, bihotza ukitzen.


Buen viaje, aitite, Mugire. Allá donde estés (lo sé, en este universo no hay límites, ni espacio ni tiempo), que encuentres la paz. Aquí (y no, no hay límites de espacio ni de tiempo) seguiremos viviendo en tu honor. Gracias, rama de mi árbol. Seguiré dándote la mano y tocándote el corazón.


Argazkia/Foto: Juan León

© Iratxe Mugire

Nos tantea la primavera…

Nos tantea la primavera, un día saca una patita por debajo de la puerta, otro día la esconde. Sabemos que por mucho que juegue, mucho no va a tardar en explotar. El jazmín de mi balcón florece y se enreda cada vez más abrazando, amando barrotes, bailando con ellos, diciéndome: “te regalo esta actitud, este movimiento, y aprende, dulce humana que no todo entiendes, así es realmente el caminar por la vida: en espiral”. Salgo a beber el sol fresco. La vida espera.

Foto: Juan León

© Iratxe Mugire

Fuimos buscando un amanecer…

Fuimos buscando un amanecer que contara la historia de “La piel transparente”. A nuestro lado, Txuma y Paula, que ya tuvieron valor para aceptar el madrugón: llegar a oscuras a La Arboleda, para esperar con guitarras y cámaras en mano al primer rayito de sol. La hierba mojada, las guitarras húmedas y heladas de amanecer, los dedos entumecidos tratando de dar lo mejor de sí mismos a las cuerdas de siempre, cuarenta vacas pastando donde Pedro y yo habíamos planeado rodar el vídeo, y a cambio otro montón de parajes incomparables ofreciéndose a ser grabados, a prestarnos su belleza para nuestra canción. Deseando enseñaros el videoclip, “La piel transparente” en imágenes…

Foto: Txuma Pérez, Paula Iglesias

© Iratxe Mugire

Esta gestación llega a su fin

Tanto hablar de estíos y primaveras, y al final nos vamos a tener que poner el abrigo para recoger este disco.

Esta gestación ya ha llegado a su fin, no hay más sitio ni tiempo para seguir creciendo dentro, y esta criatura con vida propia ya puja por salir y crecer fuera, abrir los ojos y sonar, que otros oídos la escuchen y otros corazones la reciban.

En diciembre de 2015 entramos en Euridia y nos pusimos en manos de Ibon Larruzea. Hoy, octubre de 2016, preparamos los audios para masterizar, último paso técnico en el estudio. Después toca reposar la masa madre, y mandar a fábrica a hornear. Saldrán muchos discos, muy bonitos todos. Los llevaremos a la Azoka de Durango, del 2 al 6 de diciembre.

Y actuaremos el domingo 4 de diciembre en la carpa de Ahotsenea, de 12:20 a 12:50 (aquí tenéis el programa entero).

Estamos nerviosos. A puntito de parir, sabiendo que el parto ya tiene fecha imposible de posponer.

Foto: Juan León

© Iratxe Mugire